
Las empresas de transporte y paquetería son un buen ejemplo de posibles aplicaciones del coche eléctrico debido a sus trayectos cortos en entornos urbanos donde una gran autonomía no siempre es necesaria. Sin embargo, un coche o furgón de reparto con pila de combustible de hidrógeno podría ser la solución para trabajos donde se requieran autonomías mayores.