El auge de la movilidad sostenible en los últimos tiempos es innegable. Las ventas de coches eléctricos siguen creciendo, las empresas de carsharing y motosharing acercan a los ciudadanos esta variante de movilidad… Pero, ¿es acaso el único tipo que existe? Para nada.
Los coches de hidrógeno son otra opción, pero bastante menos conocida que la eléctrica. Por eso queremos desgranar y “sacar a la luz” a este gran desconocido: cuándo y cómo surge, por qué no consigue triunfar frente al coche eléctrico, cuáles son sus ventajas y desventajas, su situación actual… ¡Te lo contamos todo!
Cómo funciona un coche de hidrógeno y cuál es su origen
Cuando hablamos de un coche de hidrógeno nos referimos a los vehículos que consiguen moverse gracias a un combustible alternativo basado en el hidrógeno diatómico.
Para producir su propia electricidad, el coche hace que el hidrógeno que lleva en su interior, reaccione con el oxígeno. Así, esta electricidad queda dentro de sus baterías para conseguir que funcione el motor. En carretera, la pila del combustible le dará una potencia mayor al motor mientras recarga la batería cuando frenamos. Después, llega al exterior como vapor.